El Tercer Sector es un continuo que navega entre el Estado y el Mercado, donde podemos encontrarnos con organizaciones creadas por Administraciones Públicas que estarían en la frontera del Estado y en ocasiones difícil de diferenciarlas de este al tener características de Estado (financiadas con fondos públicos) y características de iniciativa social (formada por personas voluntarias y pertenecientes a la esfera privada). En el extremo opuesto, podemos encontrarnos con organizaciones muy próximas al Mercado, por ejemplo entidades de servicios, que aunque no en sentido estricto, es cierto que poseen cierto ánimo de lucro.
Definir las características propias de las organizaciones que conforman el Tercer Estado, digamos en estado puro, es difícil con todas implicaciones que se extienden entre los tres segmentos: Estado, Tercer Sector, Mercado. Ya avanzábamos en la definición alguna de las características de las organizaciones del Tercer Sector, pero podemos recapitularlas en el siguiente cuadro despegable.
Según la definición presentada de Tercer Sector, se incluyen asociaciones de autoayuda, asociaciones de afectados ante cualquier problema, vecinales, deportivas o la mayor parte de las asociaciones ciudadanas, de jóvenes, de personas mayores, cooperativas sociales, etcétera. Estas asociaciones suelen ser más pequeñas y poco complejas en su organización, pero tienden hacia la especialización en torno a una temática, están localizadas en un territorio muy concreto, y con su labor ayudan a desarrollar un tejido denso de redes ciudadanas que contribuyen a una sociedad civil más cohesionada y organizada.
Si bien es cierto que algunas referencias teóricas incluyen como parte del Tercer Sector a organizaciones que se caracterizan por estar creadas por entidades pertenecientes al ámbito del mercado, de la administración pública, como pueden ser las cajas de ahorro o agentes sociales de reconocida capacidad de influencia como los partidos políticos y sindicatos. En la definición aportada, al considerar como criterio operativo la autonomía, característica que en estas organizaciones queda cuanto menos diluida, deja abierto al debate y la reflexión a lo propicio de incorporarlas como parte del Tercer Sector.
Definir las características propias de las organizaciones que conforman el Tercer Estado, digamos en estado puro, es difícil con todas implicaciones que se extienden entre los tres segmentos: Estado, Tercer Sector, Mercado. Ya avanzábamos en la definición alguna de las características de las organizaciones del Tercer Sector, pero podemos recapitularlas en el siguiente cuadro despegable.
Según la definición presentada de Tercer Sector, se incluyen asociaciones de autoayuda, asociaciones de afectados ante cualquier problema, vecinales, deportivas o la mayor parte de las asociaciones ciudadanas, de jóvenes, de personas mayores, cooperativas sociales, etcétera. Estas asociaciones suelen ser más pequeñas y poco complejas en su organización, pero tienden hacia la especialización en torno a una temática, están localizadas en un territorio muy concreto, y con su labor ayudan a desarrollar un tejido denso de redes ciudadanas que contribuyen a una sociedad civil más cohesionada y organizada.
Si bien es cierto que algunas referencias teóricas incluyen como parte del Tercer Sector a organizaciones que se caracterizan por estar creadas por entidades pertenecientes al ámbito del mercado, de la administración pública, como pueden ser las cajas de ahorro o agentes sociales de reconocida capacidad de influencia como los partidos políticos y sindicatos. En la definición aportada, al considerar como criterio operativo la autonomía, característica que en estas organizaciones queda cuanto menos diluida, deja abierto al debate y la reflexión a lo propicio de incorporarlas como parte del Tercer Sector.




