Tras el desbordamiento de las antiguas estructuras sociales, la desamortización de los bienes de la Iglesia y las revoluciones industriales con su éxodo rural, la protección social que ejercía la Iglesia se vio superada por el contexto económico político y quedaron mermadas sus posibilidades asistenciales de carácter caritativo.
El nacimiento de la asistencia social como normas y procedimientos para ayudar a individuos, grupos y comunidades para satisfacer sus necesidades, fue fruto de la concienciación y preocupación de los poderes por la acción social. Fue la revolución francesa, icono de las reformas sociales y políticas que acontecieron en Europa, el evento histórico que generó una nueva concepción de la sociedad basada en los tan mentados principios de igualdad, fraternidad y libertad. Esta revolución pregonaba una ideología que desbarataba los cimientos de los antiguos estados, al expandir la convicción en el término ciudadanía como personas con derechos y deberes. Acaba con la visión represiva hacia los pobres y marginados, y fuerza al estado, como precursor de los ideales marcados hacia la ciudadanía, a asumir una función social de apoyo a las familias e instituciones privadas de caridad.
Con la Constitución francesa de 1848 surgió la Asistencia Social como segundo sistema de protección social además del estatal. La implicación del Estado en el socorro y atención a los pobres fue aumentando su actuación con carácter de servicio social, y secularizando la protección social que hasta entonces recaía casi exclusivamente en la Iglesia. España no se incorporó a esta forma pública de acción social hasta 1934.
Además de estos cambios en materia de acción social, tras la industrialización el movimiento obrero generó una forma propia de protección social para los trabajadores semejante a la que en anteriores épocas habían ejercido los gremios. La previsión social que esta protección del movimiento obrero ofrecía incluía riesgos por enfermedad, paro, invalidez, etc. De esta previsión se nutrieron los seguros sociales que posteriormente darían lugar al Sistema de Seguridad Social. Los primeros seguros sociales se instauraron en Alemania en 1881 con Otto Von Bismarck.
Estamos, por tanto, en un contexto de protección social que conjuga la beneficencia con la Seguridad Social de tipo contributivo, los pobres y marginados atendidos por la beneficencia y los trabajadores por la Seguridad Social.
El nacimiento de la asistencia social como normas y procedimientos para ayudar a individuos, grupos y comunidades para satisfacer sus necesidades, fue fruto de la concienciación y preocupación de los poderes por la acción social. Fue la revolución francesa, icono de las reformas sociales y políticas que acontecieron en Europa, el evento histórico que generó una nueva concepción de la sociedad basada en los tan mentados principios de igualdad, fraternidad y libertad. Esta revolución pregonaba una ideología que desbarataba los cimientos de los antiguos estados, al expandir la convicción en el término ciudadanía como personas con derechos y deberes. Acaba con la visión represiva hacia los pobres y marginados, y fuerza al estado, como precursor de los ideales marcados hacia la ciudadanía, a asumir una función social de apoyo a las familias e instituciones privadas de caridad.
Con la Constitución francesa de 1848 surgió la Asistencia Social como segundo sistema de protección social además del estatal. La implicación del Estado en el socorro y atención a los pobres fue aumentando su actuación con carácter de servicio social, y secularizando la protección social que hasta entonces recaía casi exclusivamente en la Iglesia. España no se incorporó a esta forma pública de acción social hasta 1934.
Además de estos cambios en materia de acción social, tras la industrialización el movimiento obrero generó una forma propia de protección social para los trabajadores semejante a la que en anteriores épocas habían ejercido los gremios. La previsión social que esta protección del movimiento obrero ofrecía incluía riesgos por enfermedad, paro, invalidez, etc. De esta previsión se nutrieron los seguros sociales que posteriormente darían lugar al Sistema de Seguridad Social. Los primeros seguros sociales se instauraron en Alemania en 1881 con Otto Von Bismarck.
Estamos, por tanto, en un contexto de protección social que conjuga la beneficencia con la Seguridad Social de tipo contributivo, los pobres y marginados atendidos por la beneficencia y los trabajadores por la Seguridad Social.





